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Por Fernando Carbonell Tatay
Profesor Asociado de Cirugía
Universidad de Valencia.
La hernia de la pared abdominal y, desde luego, la hernia inguinocrural, ha acompañado al hombre desde su creación. Es además un defecto que se ve, que se nota palpándose con las manos, y que se reconoce hoy como se hizo en la más remota antigüedad; se trata de una patología con una proyección externa, en la piel, y que cabe suponer fue conocida por simple observación como pudieran haber sido las llagas de la piel en los leprosos, los tumores, deformidades, etc. Así parece que la primera alusión conocida sobre la hernia lo fue en el papiro de Ebers (1560 a. de C.) «un tumor en los genitales, en el que se mueven los intestinos».

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